DOOM (Nintendo Switch)

Mis recuerdos de Doom y su secuela, que he jugado de forma recurrente a lo largo de los años, son sobre todo de brutalidad y correr. Correr, correr y correr, en círculos, hacia atrás, sobretodo hacia atrás disparando a todo lo que avanza hacia ti y, cuando la cosa está realmente fea, darle la espalda a todo para buscar vida o armadura en cualquier rincón.

La brutalidad tan heavy de los ’90 sigue ahí (y en su BSO, en la portada, en los diseños demoníacos…) pero el movimiento durante los tiroteos ha dado un salto exponencial. El salto, la gran novedad, y los fatalities que nos harán recuperar algo de vida se combinan con una velocidad tremenda para atravesar las arenas en que se convierte cada sala, patio de juegos para movernos, trepar y saltar en picado sobre los demonios.

Lo que más he agradecido de este ritmo lleno de recursos es que ya no se corre hacia atrás. Cuando las cosas se ponen feas es suicida quedarse un segundo quieto o correr a ciegas de espaldas, porque desde id Software han diseñado un juego para convertirte en un cazador. Siempre serás tú el que persigas a los demonios, el que corra tras ellos y arriesgues. Crujir a uno de los realmente grandes con la motosierra te puede dejar vendido pero, si lo logras, rellenarás prácticamente al máximo la munición de todas las armas y, claro, uno de los gordos menos de qué preocuparse. Elegir el momento de recargar vida a base de matar a los más débiles a tortas, asaltar a los que toman distancia para cargar un rayo, elegir el tiro con aquellos que se acercan volando…

Es un juego frenético de vocación arcade, una aventura de disparos llena de variantes para el jugador, para experimentar. Toma cosas prestadas de aquí y allá con desparpajo, como las secciones de exploración, plataformeras y un mapa que recuerda escandalosamente a Metroid Prime, o un sistema de mejoras que, llamadme loco, pero es puro Bayonetta. No sólo por conseguir algunas en pequeños escenarios con un reto de habilidad, si no por cómo se complementa el personaje y su arsenal, cómo ninguna arma es mejor que otra (igual que los látigos no eran mejores que las mazas) porque todas tienen su momento y su enemigo ideal para alternar y explotar el escenario al máximo.

Se sabe, en definitiva, un juego de un jugador, y aprovecha toda la creatividad en el diseño de escenarios, enemigos, armas y movimientos para crear una experiencia arrolladora, frenética e intensa. Se sabe también rejugable por todo eso, por la exploración, por los modos de dificultad o el Arcade. Porque la verdad es que un online al uso le resta, no es lo suyo, y en este caso es una buena noticia. Además, siendo consciente de que visualmente es la peor versión en el mercado, resulta casi mágico verlo moverse en la pequeña consola, de forma estable, con ciertos momentos (especialmente en interiores, menos exigentes) en los que luce realmente bien. Cuando lo tienes en las manos, es sencillamente increíble.

Doom es, sin duda, uno de los mejores shooters de los últimos años, y probablemente de los próximos. No se ha dejado seducir por los cantos de sirena de lo coral, masivo, online, si no que apuesta por un diseño de juego y niveles con el único objetivo de reventarnos el corazón con momentos imposibles de frenesí y violencia. Y a punto estará de lograrlo.[4]

Doom

Desarrollador: id Software

Editor: Bethesda

Lanzamiento: 10 de noviembre de 2017 (59,99€ Europa/59,99$ América)

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